Mª JOSÉ MALDONADO
Julio Muñoz Bravo, ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), con casi cuarenta años de trabajo a sus espaldas en el organismo de Cuenca, falleció el miércoles a los 69 años de edad por una asepsis.
Este ingeniero, casado con Ana Peña Revilla y padre de dos hijos, tenía un carácter simpático y jovial, según han comentado algunos de sus amigos. No era considerado un ingeniero de despacho sino más bien de los que están a pie de obra y llegan a su casa con las botas llenas de barro. Amaba su profesión y por esta razón preferia vivirla de cerca.
La Confederación, sus trabajadores y su presidenta, Charo Quesada, lamentaban en un comunicado la triste desaparición.
Julio Muñoz Bravo ha sido responsable de numerosas e importantes obras de la cuenca del Segura, desde su contribución a las obras del Plan de Defensa contra Avenidas, vital para acabar con las inundaciones periódicas en la cuenca, hasta trabajos más recientes, como la ambiciosa recuperación del entorno de la Contraparada de Murcia, obras que aún están en ejecución.
Julio Muñoz nació en Madrid, donde estudió Ingeniería de Caminos. Siempre quiso ser director de cine y la vocación le venía de cerca: su familia era propietaria del cine Conde Duque de Madrid, por lo que se crió entre cintas, rollos y cajas metálicas viendo cómo un día tras otro se proyectaban películas en la sala. Lo difícil que resultaba ganarse la vida en el mundo del cine le llevó convertirse en ingeniero.
Cuando terminó la carrera vino a trabajar a Murcia por mediación de su primo, Mariano Crevillent, quién le animó a participar en las primeras obras que se hicieron del Trasvase en la Región.
Estuvo involucrado en proyectos de gran envergadura como el Trasvase Tajo-Segura y el plan de Defensa contra Avenidas. Coincidiendo con el veinticienco aniversario de este plan pasó a ser jefe de área de Explotación. También trabajó en el extranjero durante un tiempo como ingeniero consultor.
Otros proyectos hidráulicos que realizó fueron la presa del Moro, la presa del Judío y la presa del Cárcabo.
Además de su fascinación por el cine, Julio Muñoz tenía ambiciones literarias. En 2009 publicó un libro sobre la vida del ingeniero Agustín de Betancourt y Molina (con cuya obra aparece posando en la imagen). También escribió otros libros de carácter técnico, como ‘La presa de Puentes’, en colaboración con José Bautista Hernádez, presidente en aquella época de la CHS, y recibió influencias del fallecido pintor lorquino Manuel Muñoz Barberán.
A Julio le gustaba mucho la historia y también escribir. Tenía un perfil renacentista. Según Carlos Marco, ingeniero y amigo, «Julio era una imagen histórica, una eminencia española»
El miércoles, día que murió, Julio tenía previsto presentar su libro sobre la figura de ‘El Empecinado’, el guerrillero español que luchó contra Napoleón y fue mandado matar por Fernando VII.