REDACCIÓN
La amenaza del presidente de Castilla-La Mancha, José María, de emprender una nueva cruzada contra el Trasvase ha resucitado en la Región el temor a otra batalla electoral por los caudales del Tajo. La portavoz del Gobierno regional, María Pedro Reverte, dijo ayer que Barreda «tiene una obsesión enfermiza con los murcianos» y espera que la proposición de ley que se propone llevar al Congreso de los Diputados «la devuelvan a los toriles». Por su parte, los regantes ven al presidente manchego como «una mosca cojonera, que apartas y vuelve otra vez», según dijo ayer el máximo responsable del Sindicato del Trasvase, José Manuel Claver.
Barreda anunció en el debate sobre el Estado de la Región de las Cortes de Toledo su intención de presentar en el Parlamento una proposición de ley para «recuperar para Castilla-La Mancha sus justas aspiraciones». Su pretensión es recoger lo que estaba previsto en el frustrado Estatuto de Autonomía sobre participación en órganos de gobierno, en planificación hidrológica, en inversiones y en la gestión de los recursos.
El presidente de los Regantes del Trasvase, en declaraciones a la Cadena Ser, calificaba ayer al presidente manchego de «mosca cojonera para el Sureste, que apartas y vuelve otra vez». Claver teme que el presidente manchego, «viendo que las encuestas no le son favorables, presente en el Congreso un proposición de ley extremista para que el PP no la apoye y pueda tachar a su secretaria general, María Dolores de Cospedal, de traidora». A juicio de Claver, «Barreda va a estar jugando todo el tiempo, hasta las elecciones».
Por su parte, la portavoz del Ejecutivo regional denunció la «obsesión enfermiza de Barreda con los murcianos» y le reclamó que «centre sus esfuerzos en los problemas reales de su comunidad, que no tienen nada que ver con el agua». Reverte anuncio que «la proposición de ley será devuelta a los toriles, como ya ocurrió con el proyecto de reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha, que incluía las mismas demandas», y subrayó que, con su iniciativa, Barreda «no está atentado contra los murcianos, sino contra la Constitución y contra todos los españoles».