GEMA PANALÉS LORCA
Los secretarios generales de CC OO, Daniel Bueno, y UGT, Antonio Jiménez, aseguraron ayer que la reforma laboral aprobada el pasado jueves por el PSOE en la Comisión del Trabajo del Congreso es «la antesala de la privatización del sistema de pensiones».
«El despido objetivo que posibilita esta reforma, por el cual el empresario puede poner de patitas en la calle a un empleado con una simple previsión virtual de pérdidas y una indemnización de 20 días por año trabajado, supondrá una sustitución generalizada de la mano de obra, de forma que los trabajadores más antiguos se verán reemplazados por otros más jóvenes», explicó Jiménez, que añadió que, «a partir de ahora, por el coste de un despido improcedente, los empresarios podrán echar a la calle a cuatro trabajadores».
El líder de CC OO en la Región apuntó que este cambio generacional de las plantillas que propicia la reforma laboral «contrasta con el anuncio de aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años, realizado por el Gobierno central». Para Bueno, «aquí hay algo que no cuadra, ya que, ¿quién va a garantizar que los ciudadanos trabajen hasta los 67 años si, al mismo tiempo, se facilita el despido de los empleados más antiguos?».
En este sentido, Jiménez manifestó que detrás de la nueva regulación laboral se esconde «la extinción de la Seguridad Social y la privatización del sistema de pensiones». De esta forma, según el líder de UGT, «una pensión digna sólo la tendrá aquel que pueda comprarla, es decir, los trabajadores con una retribución salarial alta». Los representantes sindicales hicieron ayer un nuevo llamamiento a la huelga general, convocada para el próximo 29 de septiembre, que esperan que sea un éxito «para que las generaciones venideras no sufran este retroceso en los derechos de los trabajadores, que es el peor de la historia de España en los últimos 40 años». Por ello, animaron a los trabajadores murcianos a que «pierdan un día de su salario», un sacrificio con el que los sindicatos esperan «despertar de esta pesadilla que sólo podrá concluir el día de la huelga general».
Giro liberal
Por otra parte, Jiménez subrayó que la reforma evidencia «un giro radical del Gobierno socialista en sus posiciones, que ha abrazado el recetario liberal más duro». Por ello, invitaron a los militantes socialistas de la Región a que se rebelen dentro y fuera del partido y hagan público su malestar», ya que, en su opinión, «no es justo que se cargue en las costillas de trabajadores, pensionistas y dependientes el peso de esta crisis que nosotros no hemos provocado».