MANUEL G. TALLÓN
Jugar es una cosa y abusar del juego otra bien distinta. Lo que empieza siendo un simple gesto para el entretenimiento se convierte en muchos casos en una adicción que requiere tratamiento y control para superarla. La Asociación Murciana de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Asmujer) ayuda desde hace casi veinte años a quienes han caído en las redes del juego y su presidente, Francisco Pizcueta, considera que hay que ser «rigurosos» y «severos» para evitar crear nuevos ludópatas.
¿Hasta qué punto es peligroso no saber controlar las ansias por jugar?
Además de poder arruinar vidas, las de toda una familia, la ludopatía está tipificada como una adicción enfermiza y está incluida como tal en el Plan Regional de Drogas, por lo que es una cuestión sanitaria que hay que tomarse muy en serio, como si se tratase del alcoholismo o del consumo de estupefacientes.
¿Cuesta mucho superar una adicción al juego?
Suele costar. De esto no se sale solo, es como una droga y se requiere un tratamiento adecuado. En ese sentido, lo primero y más importante, es que el afectado reconozca que tiene un problema. Entender eso es algo que no resulta fácil.
¿En qué consiste un tratamiento para dejar atrás la ludopatía?
Es una terapia que se hace en grupo y para que sea efectiva es preciso que el entorno personal, la familia, también colabore. El tratamiento en grupo se hace de manera semanal durante dos o tres años seguidos y luego hay un seguimiento trimestral para, a partir del cuarto año, llevarlo a cabo de manera semestral. Por lo tanto, los resultados se obtienen a largo plazo, pues para decir que se ha superado la adicción al juego tienen que haber transcurrido varios años.
Los alcohólicos y los drogadictos suelen sufrir recaídas. ¿Ocurre lo mismo con los ludópatas?
Las recaídas aquí no son tan comunes, aunque a veces también se dan y además hay que tener en cuenta que el jugador, en muchos casos, también bebe y toma drogas, lo que sin duda dificulta su rehabilitación.
Queda claro que el primer paso para rehabilitarse debe darlo el propio afectado, pero ¿cómo pueden y deben colaborar las administraciones en esa lucha?
En pocas palabras, siendo tajantes y aplicando la ley de manera rigurosa. No puede permitirse el acceso a menores de edad un salón de juegos, a un bingo a un casino. Además, en los recreativos, tendría que pedirse del DNI para evitar que entrasen en estos salones personas a las que les está prohibido el acceso por ser consideradas ludópatas, algo que sí se hace en casinos y bingos.
Hablando de menores, ¿en qué edad hay que buscar el origen de la ludopatía?
Hay quien se inicia con 13 o 14 años, o incluso antes, pues muchos de esos niños que entran con sus padres a un bar o a un salón de juegos y le ven echar una y otra moneda a la máquina están empezando, sin ellos saberlo, a tener el problema, a ser ludópatas.