Nuevas experiencias

Dogging, sexo furtivo en Murcia

Un nuevo fenómeno se ha afincado en España y no ha tardado en llegar a la Región de Murcia. Encuentros sexuales entre desconocidos al aire libre, algunas veces preparados, otras completamente improvisados es la moda del dogging. Varios doggers murcianos cuentan sus experiencias, por qué lo practican, cómo y dónde.

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Una cabina con el famoso agujero «Glory Hole», para mantener relaciones sin ser visto.
Una cabina con el famoso agujero «Glory Hole», para mantener relaciones sin ser visto.  L.O.
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LUIS CAÑIVANO Esta misma noche, hombres y mujeres, casados, solteros, viudos o separados, sin importar las edades, acudirán a zonas apartadas, descampados o bosques para tener sexo con personas que no han visto antes, simplemente para dejarse ver y tocar. Esto se cono0ce como dogging, aunque en España también se le llama cancaneo. Esta práctica proviene de Inglaterra, donde se comenzó a practicar en los años 70. El nombre viene del término anglosajón «dog», (perro), ya que muchas de las personas que se acercaban a las zonas donde se practicaba llevaban a un perro simulando pasear a su mascota.

Actualmente se practica dogging en toda España, mayoritariamente en Barcelona y Madrid, donde incluso hay locales para el encuentro de doggers. No hay límite de edad, desde jóvenes de 20 años a personas de 60 ó 70, generalmente más hombres que mujeres. Algunos van con su pareja, otros van solos, pero todos buscan lo mismo.

A pesar de que este fenómeno está más desarrollado en grandes ciudades, en Murcia también existen practicantes de esta nueva moda y muchos de ellos responden y explican sin tapujos todas las preguntas y curiosidades que despierta el dogging. Bernat, de 55 años, es uno de ellos. Conoció el mundo del cancaneo por una amiga y para él representa todo un mundo de libertad. «Hay que tener respeto a los demás y dejarse llevar por la imaginación», cuenta. Algunos lo hacen por romper con la rutina, otros porque les excita que les vean. Esto último es lo que motiva a un hombre de 30 años que no quiere desvelar su identidad: «Con el dogging busco emociones fuertes, el peligro de que me vean y la excitación de cuando otros me ven tener sexo».

Básicamente, estas son las motivaciones de los doggers: emoción y romper con lo de siempre. No hay celos en el mundo del cancaneo. Otro dogger de 27 años, que tampoco quiere revelar su nombre, habla acerca de las parejas en el dogging. «Hay hombres a los que les gusta ver cómo su mujer mantiene relaciones con otros hombres mientras él solo mira, se masturba o entra también a escena», señala.

Existe un lenguaje común entre los que practican dogging. Si se ve un coche en una zona oscura, cuyas luces exteriores se encienden y se apagan, puede que sea un coche de doggers. Posiblemente una pareja.

Si la luz interior del vehículo está encendida, la pareja quiere ser observada mientras mantiene relaciones sexuales. Si además la ventanilla está medio abierta o abierta del todo, se puede mirar y tocar, y si la puerta está abierta se puede entrar libremente a formar parte de la fiesta. Este ritual se puede observar muchas noches de verano en la playa de Calblanque, una de las zonas que más movimiento de cancaneo hay en la Región.

El dogging cuenta con fotos en Internet, usado por los doggers para citarse y contarse experiencias. En los fotos de Murcia se nombra mucho la «FiextaShop», una tiende erótica de la ciudad. Iñaki, su dueño, asegura que no sabe nada sobre la fama especial que tiene su negocio entre los doggers pero que en ocasiones tiene sopechas de que se producen quedadas en él. «Sí, es verdad que a veces percibo cosas, como grupos de quince o veinte personas que llegan a una misma hora». La explicación de por qué la tienda de Iñaki tiene fama entre los doggers es que posee ocho cabinas cuyas paredes cuentan con unos agujeros, también denominados «Glory Holes», que conectan unas cabinas con otras. De esta forma se pueden tener relaciones sexuales estando cada persona en cabinas diferentes para mantener así su anonimato.

«El dogging no es más que otra modalidad del sexo», dice el dueño del sex-shop. Según cuenta, el dogging es una tendencia que tiene cada vez más seguidores. Iñaki contaba al principio con diez cabinas en su tienda, en las que se ponía una película X y la persona que hubiera se masturbaba. Pero ahora la gente demanda más el otro tipo de cabina y de esas diez que sólo eran de visionado, ocho cuentan ahora con Glory Holes.

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