A. GARCÍA
La presidenta de la Asociación Murciana de Apoyo a la Infancia Maltratada (Amaim), Juana López Calero, asegura que desde la organización que dirige se ha realizado alguna campaña para dar a conocer qué es la mutilación genital y las secuelas que puede conllevar "aunque en los últimos años no tenemos constancia de que se haya denunciado ningún caso entre la población inmigrante de la Región de Murcia", aún así "hicimos el díptico y la campaña por prevención, ya que en otras comunidades autónomas vecinas sí que se han conocido casos de ablación en niñas".
Destacó que estas intervenciones no sólo se llevan a cabo en España, sino que "quienes realizan esta práctica y viven en nuestro país suelen aprovechar los periodos vacacionales cuando regresan a sus pueblos para realizarlas allí". De ahí que se hayan establecido protocolos sanitarios con el fin de que los médicos y pediatras detecten estos casos y realicen revisiones periódicas a las menores extranjeras, que se encuentran entre las nacionalidades que practican la mutilación, cuando regresan de algún viaje familiar desde sus países.
López Calero también destacó la importancia de la legislación y de que se persigan estos casos, ya que "en España la mutilación genital está considerada un delito, incluso si se ha practicado fuera del país". Entre las zonas en las que se sigue realizando esta práctica señaló los países subsaharianos,los de África central y algunos de Asia. "Sin embargo, esta práctica no se puede vincular con el islam porque hay países islámicos en los que no se realiza, hay que tener claro que es algo cultural y no religioso", dijo.
La presidenta de Amaim explicó a LA OPINIÓN que "la ablación se entiende como un rito de iniciación en esas culturas y se suele realizar entre los tres y los doce años, antes de la pubertad y de que las niñas pasen a ser mujeres". Juana López aseguró que el principal motivo suele ser controlar la sexualidad de la mujer, sin embargo también se justifican diciendo que es por motivos de higiene, al ver los genitales femeninos como algo sucio, y por salud, ya que consideran que aumenta la fertilidad.
Secuelas perniciosas
La responsable de la Asociación Murciana de Apoyo a la Infancia Maltratada afirmó que las secuelas para la mujer que es sometida a mutilación genital son perniciosas. "Siempre supone un trauma que deriva en un trastorno psicológico, ya que en muchos de los casos la intervención se realiza sin anestesia, sin el instrumental médico adecuado y en lugares sin ningún tipo de higiene", subrayó. Pero, López Calero hizo hincapié en que las secuelas no son sólo psicológicas, sino que también hay daño físico. "En estos casos desaparece el placer sexual e incluso la relación con su pareja es dolorosa, a lo que se unen los problemas a la hora de dar a luz, ya que el parto es más complicado con el consiguiente sufrimiento para la madre y el propio feto", apuntó.