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DAVID GÓMEZ Ramón Luis Valcárcel logró el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados la que posiblemente sea la mayor victoria de su carrera política. Pero el presidente regional no tuvo un día fácil. Durante una hora y media, el tiempo que duró la reunión de la Comisión Constitucional del Congreso, estuvo consumido por la angustia.
Y es que el jefe del Ejecutivo regional no estaba del todo convencido con la enmienda transaccional que el PP presentó a última hora para desbloquear el Estatuto de Castilla-La Mancha. Pese a que se suavizaba bastante el preámbulo al eliminar la expresión reserva estratégica, aún se fijaban las necesidades hídricas de la región de José María Barreda en 4.000 hectómetros cúbicos, algo que a Valcárcel no le gustaba absolutamente nada.
Tampoco estaban muy entusiasmados con la propuesta popular los regantes del Sindicato Central del Acueducto Tajo-Segura. Su presidente, José Manuel Claver, analizó la enmienda del PP junto al secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, y el portavoz popular en la Asamblea, Juan Carlos Ruiz, quien, con la boca pequeña y sin demasiado convencimiento, trataba de ver el lado positivo de la oferta de su partido. Lo que más temían en un primer momento era que se iniciara un intercambio de cromos con el presidente manchego y que las prisas por alcanzar un acuerdo perjudicaran a la Región de Murcia. Por tanto, si la enmienda popular hubiera sido aprobada, el Gabinete de Comunicación del Gobierno regional y el PP murciano hubieran tenido que hilar muy fino para explicar la postura de sus compañeros en el Congreso de los Diputados.
Así que, durante la media hora que duró el receso solicitado por el portavoz socialista en la Comisión Constitucional, Alejandro Alonso, para estudiar la propuesta que le presentaba el popular Arturo García-Tizón, Valcárcel y los diputados murcianos del PP pasaron un mal rato. Tanto es así que el propio presidente lanzó un grito de alegría cuando, a la vuelta del descanso en la Comisión, los socialistas rechazaban la oferta del PP. Valcárcel tenía mucha rabia contenida tras estos dos años y 20 días de amenaza para el Trasvase Tajo-Segura y, cuentan, dio un puñetazo en la mesa cuando quedó claro que el Estatuto estaba condenado a volver a las Cortes castellanomanchegas.
"Ha sido un alivio, porque el PSOE podría haber aprobado perfectamente nuestra propuesta y no hubiera sido bueno para nosotros", señalan fuentes del PP murciano. "Pero finalmente los socialistas han vuelto a quedar retratados y está claro que lo único que les interesaba con el Estatuto de Castilla-La Mancha era desgastar la figura de María Dolores de Cospedal", añaden.
El regalo socialista
El PSOE nacional, no contento con hacerle un favor a Ramón Luis Valcárcel con su rechazo a la enmienda transaccional del Partido Popular al Estatuto, terminó de encumbrar al presidente murciano al responsabilizarle directamente del fracaso de la norma autonómica. Y es que la visita del jefe del Ejecutivo regional al Congreso de los Diputados no sentó nada bien en las filas socialistas. Ya por la mañana el secretario general del Grupo Parlamentario del PSOE, Eduardo Madina, había señalado en los pasillos del hemiciclo que "Valcárcel ha venido a marcar el voto del PP". Además, el líder murciano fue la gran estrella durante la última intervención del diputado socialista Alejandro Alonso en la Comisión Constitucional. Le acusaban de visitar las Cortes para controlar a su partido. Poco más y le ponen a la altura del mismísimo Tejero.
Lo cierto es que la visita de Valcárcel al Congreso tuvo un gran efecto. Y el presidente tuvo el acierto de no ir acompañado de su homólogo valenciano Francisco Camps, su 'pareja de hecho' en la defensa de las necesidades de agua del Levante español. La presencia de Camps en Madrid, justo en la semana en la que han dimitido Bárcenas y Merino por el caso Gúrtel, hubiera sido contraproducente.
Por los siglos de los siglos
Las reacciones socialistas no hacen más que reforzar la figura de un dirigente que desde 1995 ha ido subiendo su techo electoral hasta alcanzar ya el 60%. ¿Tendrá fin algún día la hegemonía de Valcárcel en Murcia? Desde luego se antoja complicado con las posturas del PSOE nacional respecto al agua. Está claro que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero no tiene especial por que su partido crezca en el Levante. Sus motivos tendrá.
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