Narciso Lozano no se jubila, a pesar de sus 65 años. Lleva 40 en Cartagena como administrador del centro San Juan Bosco Salesianos, donde miles de alumnos han aprendido un oficio en ciclos formativos. De sus viajes a África, donde dice que la labor educativa es más satisfactoria, viene con un detalle para ellos, casi siempre una pulsera. "Allí no hay tantos problemas de disciplina", afirma Lozano, quien con su labor al frente de la Fundación Polaris sigue la estela de compañeros salesianos fallecidos, como Ramón Moya, Alberto Serrano y Paco Silvestre.