Sólo uno de cada diez alérgicos se vacuna, a pesar de que la inmunoterapia es el único tratamiento etiológico que puede modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica (rinoconjuntivitis y asma bronquial) por sensibilización a los pólenes, ácaros, epitelios de los animales y hongos, según los especialistas de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Ante la perspectiva de una primavera intensa, los alergólogos recuerdan que las vacunas actuales han demostrado "ampliamente" sus efectos beneficiosos para el tratamiento de la rinitis y el asma alérgico, efectos que además se mantienen durante varios años tras suspender el tratamiento, una vez que se haya realizado de forma completa. Sin embargo, en España menos de la mitad de los alérgicos sigue este tratamiento como método para curar su enfermedad.
"En la mayor parte de los casos, la falta de adherencia del paciente a la inmunoterapia se debe a la escasez de educación o conocimiento del afectado sobre su enfermedad y tratamiento, lo que crea desconfianza ante los resultados", explicó el presidente en funciones de la sociedad, el doctor Tomás Chivato. "Como consecuencia, los pacientes no siguen las pautas recomendadas y muchos de ellos se quedan a mitad del tratamiento, anulando de paso su eficacia", añadió este experto. No obstante, la mayoría de los procesos alérgicos pueden ser "bien controlados", siempre y cuando se realice un diagnóstico correcto y un plan terapéutico adecuado al proceso. "En el caso de que fuera aconsejable vacunarse para la alergia al polen, lo ideal es empezar el tratamiento al menos tres o cuatro meses antes de que se inicie la polinización", subrayó el doctor Chivato. Los niños con rinoconjuntitivis tienen un riesgo mayor de desarrollar asma en la edad adulta, según los alergólogos. De hecho, "en un 60 por ciento de los casos, los niños que son tratados sólo con corticoides y antihistamínicos desarrollan asma pasados cinco años", destacó el coordinador del Comité de Aerobiología de la SEAIC, el doctor Javier Subiza. Por su parte, la inmunoterapia específica con alergenos también tiene efectos preventivos demostrados. En concreto, "la vacunación puede prevenir la aparición de nuevas sensibilizaciones a nuevos alergenos, el paso de rinitis a asma y la progresión global de la enfermedad alérgica", añaden. Precisamente esta primavera, los alérgicos a las gramíneas contarán con una nueva arma para paliar los sufrimientos derivados de la rinoconjuntivitis y el asma causados por este tipo de polen: la primera vacuna oral que se comercializa en España. Con el nombre de Grazax, se presenta en forma de comprimidos que se disuelven rápidamente en la boca y está indicada para los pacientes adultos que sufren rinoconjuntivitis, padezcan o no asma, al entrar en contacto con el alergeno. La vacuna cuesta 106 euros pero, al estar financiada en un 40% por la Seguridad Social, su precio en farmacia será de 42 euros.