DAVID GÓMEZ
El anuncio realizado por el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José María Barreda, de que la negociación del nuevo Estatuto ha entrado en su recta final y de que PP y PSOE podrían estar cerca de un acuerdo ha causado escepticismo en la Región de Murcia, donde tanto políticos como regantes quieren esperar a leer la nueva norma antes de pronunciarse sobre la reforma.
Y es que, aunque de manera oficial ni Barreda ni los portavoces en el Congreso de PSOE y PP, José Antonio Alonso y Soraya Sáez de Santamaría respectivamente, han avanzado nada sobre la última propuesta sobre el nuevo Estatuto, se especula con que ésta podría poner fin al conflicto entre las dos comunidades por el trasvase Tajo-Segura. Así, la nueva fórmula de Barreda podría eliminar la reserva estratégica de 6.000 hectómetros cúbicos de agua que exigía Castilla-La Mancha antes de autorizar ningún trasvase al Levante, algo supondría en la práctica el fin del Tajo-Segura. La exigencia de la reserva estratégica saldría del articulado del Estatuto, se ubicaría en el preámbulo y no tendría carácter vinculante, por lo que el Tajo-Segura no correría peligro. También se eliminaría del nuevo Estatuto el artículo en el que fijaba en 2015 la fecha de caducidad del Trasvase.
Pero en la Región de Murcia no se desactivarán las alertas hasta que se lea "coma por coma" la redacción del nuevo Estatuto. Así, fuentes del PP y del PSOE advirtieron de que los preámbulos -parte expositiva que antecede a la normativa de una constitución, ley o reglamento- suelen ser utilizados a la hora de la interpretación de normas, por lo que hay que estar "muy pendientes" con lo que finalmente se incluye en el del Estatuto castellanomanchego.
Asimismo, tanto populares como socialistas murcianos dejaron claro que no van a ceder en sus planteamientos y que no aceptarán nada que pueda perjudicar al futuro de la Región y a las necesidades de los regantes.