AMALIA LÓPEZ
José Antonio Cobacho se presenta a la reelección al rectorado de la Universidad de Murcia tras cuatro años de duro trabajo en el que la adaptación al proceso de Bolonia ha marcado su día a día. Ese sigue siendo su gran reto. El rector no tiene rival, pero ha diseñado una campaña llena de actos para movilizar el voto. Sabe que los años que vienen serán complicados y quiere tener el respaldo de la comunidad universitaria
Si el día 24 de marzo la mayoría de los que acudan a votar lo hacen en blanco usted no saldrá elegido ¿tiene miedo al voto en blanco?
Tengo miedo a la abstención. Cuando la democracia llegó a las universidades teníamos que convencer a unas 350 personas solamente que eran la que había en el Claustro. Ahora nuestro censo, aunque sea ponderado, es universal y están convocados a votar unas 35.000 personas. Yo creo que seguramente la Universidad podría ser el quinto o sexto municipio por población y es mucha gente. Por eso necesito y quiero el respaldo moral de las urnas y me preocupa que no acudan a votar.
Y si acudieran a votar quienes no aprueban su gestión y el resultado fueran más votos en blanco que afirmativos ¿qué pasaría? ¿cree que habría crisis institucional?
Pues si eso ocurriera actuaríamos en consecuencia, pero vamos, crisis institucional ninguna. Esta Universidad es más grande que las personas y aquí nadie es imprescindible.
¿Cree que es usted el único candidato porque lo ha hecho tan bien estos cuatro años que nadie se ve capaz de competir con usted o porque el panorama universitario para los próximos años es tan complicado que nadie ha querido dar el paso al frente?
Sería un presuntuoso si pensara que lo hemos hecho todo a la perfección, pero creo que lo hemos hecho razonablemente bien. No sé por qué no ha habido más candidatos, es un fenómeno raro porque por ejemplo en Valencia ha habido cuatro candidatos y en Santiago, seis. Lo que sí es cierto es que el trabajo ahora en el rectorado es muy duro por la mala situación económica y porque tenemos que desarrollar el proceso de Bolonia, que es muy difícil. Por eso he dicho que me gustaría que la gente acudiera a votar y tener el respaldo moral de la comunidad universitaria.
Este curso se han adaptado muchas titulaciones a Bolonia, ¿cómo están funcionando?
Pues lo estamos haciendo sin el dinero que realmente necesitábamos. Nuestro cálculo era que para hacerlo todo bien necesitábamos contratar a unos quinientos profesores más para conseguir grupos más reducidos y eso, con la economía como está, es imposible. Así que lo hacemos como podemos. En las titulaciones con más demanda el proceso se está haciendo peor; en Magisterio, Administración y Dirección de Empresas o Enfermería, por ejemplo hay más problemas; en otras vamos mejor. También hay que tener en cuenta que este año, con la crisis económica, nos hemos llevado la sorpresa de que muchos más jóvenes han decidido estudiar. Hemos crecido en dos mil alumnos.
No parece que en los próximos cuatro año puedan inaugurarse grandes obras en la Universidad de Murcia.
El tiempo de las grandes obras y de los grandes proyectos no es ahora. El gran objetivo de nuestra candidatura es llevar a cabo lo mejor posible la adaptación a Bolonia.
El próximo curso todas las carreras deben estar adaptadas y a la UMU le quedan algunas de las importantes como Medicina. ¿Vamos a llegar a tiempo en todas?
Sí, en todas. No estamos más preocupados por Medicina que por otras. Lo que sí que puede pasar es que algún título nuevo se quede sin implantar, como Marketing, pero con las existentes no habrá problemas. Y en este sentido quiero agradecer a todo el colectivo universitario, a las facultades y departamentos, por el gran trabajo que han realizado estos años para poder adaptar las carreras. Se ha trabajado muchísimo y de verdad quiero agradecerlo.
En una situación económica como la actual, ¿de verdad puede la Universidad permitirse construir algo como el campus de Ciencias de la Salud?
Lo que vamos a hacer es una operación de endeudamiento, pero contando con los fondos comprometidos con la Comunidad. Es una operación estupenda y si la hemos acelerado es porque queremos ayudar a dinamizar la economía regional, pero es la Comunidad la que tiene que dar el visto bueno y apoyarnos.
Con la orden de recortar gastos por la crisis, ¿ha incumplido el Gobierno algún compromiso?
No, por ahora no ha habido ningún problema y la Comunidad está siendo comprensiva.
Con Bolonia y el campus de la Salud no sé si preguntar si tienen más objetivos para los próximos años.
Esos son los importantes, pero hay proyectos de investigación en marcha en los que vamos a trabajar y todavía tenemos mejoras que hacer en el campus de Espinardo. Queda trabajo por hacer. Otra cosa no, pero de mí y de los vicerrectores no podrán decir que no somos trabajadores, podrán pensar que somos unos inútiles, pero vagos no. Hemos dado lo mejor de nosotros y cada vez tenemos más cosas que hacer. Puedo decir que en estos cuatro años sólo he apagado el móvil cuando he estado en los aviones.