A. L. G.
José Campos, secretario general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras, es la persona que representa al sindicato en las negociaciones para el Pacto Nacional de la Educación, que desde hace meses tratan de alcanzar los agentes sociales, el Gobierno y los principales partidos nacionales.
Usted que está dentro, ¿cree que de verdad podrá haber un pacto?
El pacto no sólo es posible, sino necesario. Nosotros somos muy optimistas con esta negociación. Creemos que la Educación no puede estar sometida a los vaivenes políticos ni seguir siendo utilizada como arma arrojadiza por los políticos. Otra cosa es que está claro que la Educación tiene mucho de ideología y en eso no habrá acuerdo, aunque creemos que en temas sustanciales sí que será posible.
¿Qué opina de las propuestas de Gobierno y oposición?
El último documento del Gobierno recoge más medidas interesantes que creemos que van por el buen camino. La opción de que en la Secundaria haya dos vías, una general para los alumnos que se decanten por el Bachillerato y otra con materias específicas para los que se encaminen hacia la Formación Profesional nos parece bien; como también nos gusta la cuestión de las becas. En cambio no nos gustan demasiado las propuestas que está haciendo el Partido Popular. Creemos que debe haber generosidad y espíritu de diálogo por parte de todos los que nos sentamos en la mesa de negociación.
¿Cuáles son las líneas rojas para Comisiones Obreras?
Comisiones Obreras tiene cuatro puntos que considera básicos para poder suscribir el pacto. Se trata de la financiación, que queremos que llegue al 7% del PIB; que haya una escolarización equilibrada entre los centros públicos y concertados, que se respete la libertad en la educación y que recoja mejoras para el profesorado, entre ellas la de garantizar la posibilidad de jubilación anticipada a los 60 años.
Hay quien opina que pedir la jubilación a los sesenta cuando el Gobierno quiere ampliarla al resto de trabajadores a los 67 no es muy solidario.
La jubilación anticipada voluntaria tiene como objetivo renovar al profesorado, que tiene que enfrentarse a cambios muy grandes en los métodos de enseñanza. Además, la gente debe entender que una persona de sesenta años ya no está para tratar con treinta niños de cinco años, por ejemplo.