El principal riesgo del futuro es la infección hospitalaria". Así lo indica el asesor de la OMS José María Eiros, quien considera que en los macrocomplejos hospitalarios pueden circular hasta cinco mil personas al día y unas dos mil permanecen ingresadas. Lo que refleja que "en el ámbito de las intervenciones quirúrgicas y cuidados intensivos hay problemas infecciosos que son difíciles de controlar, porque los microorganismos que los causan son propiamente patógenos y porque crece la resistencia a los tratamientos antibióticos".
Según el experto, el segundo problema es que, con la prolongación de la vida y de la mejora de sectores patológicos como el oncológico, los pacientes se ven sometidos a tratamientos prolongados que tratan primariamente un cáncer pero secundariamente bajan las defensas, "por lo que los pacientes están expuestos a enfermedades infecciosas que pueden condicionar la patología y esa es una verdadera epidemia del mundo civilizado". Y en tercer lugar, "nadie duda de que el mundo de la globalización condiciona el desplazamiento de patologías propias de otras latitudes".
Eiros dice que el problema es que esta situación no mejora. "Tenemos una línea de investigación en los servicios de urgencias y encontramos una enorme variabilidad en los criterios y una gran inadecuación en la prescripción. Casi la mitad de los antibióticos que se prescriben están mal dados. Lo peor de todo es que o utilizamos potentes medidas de educación sanitaria continuada o minimizar el impacto de esto será muy difícil", matizó.
En cuanto al tratamiento que hizo la OMS con la epidemia de Gripe A, José María Eiros dice que "la OMS ha hecho una cosa muy loable, encargar una auditoría externa para ver si hubo prácticas anómalas y actuar en consecuencia". Así, matizó que "en mi opinión, hizo lo que tenía que hacer. La capacidad de morbilidad fue muy similar a lo que habíamos visto en el hemisferio sur y nosotros lo dijimos desde el principio, que lo que nos venía de momento era suave".