C. F.
Las estadísticas demuestran que la crisis se ha cebado más con el empleo masculino que con el femenino, ya que la destrucción de puestos de trabajo se ha centrado en mayor medida en sectores ocupados tradicionalmente por hombres. Esto ha provocado, a su vez, que las amas de casa hayan irrumpido en el mercado laboral -según destaca un reciente estudio de Adecco- para buscar otras fuentes de ingresos alternativas. Precisamente, las mujeres son unas las principales víctimas de la economía sumergida, sobre todo en sectores como el agroalimentario, textil y de servicios, según indica Ángel Soler, secretario de Negociación Colectiva de CC OO.
La limpieza doméstica, el cuidado de personas dependientes (enfermas o ancianas), la manipulación de alimentos, la costuras, la elaboración de comidas,... son trabajos que ofrecen a numerosas mujeres la posibilidad de obtener unos ingresos que les son necesarios, pero que en muchos casos se enmarcarán en la economía sumergida, privando a estas trabajadora de muchos de sus derechos.
Asimismo, Soler indica que en situaciones de crisis están más abocados a este tipo de prácticas los colectivos más indefensos. Así, por ejemplo, destaca que los jóvenes están siendo otros de los grandes perjudicados, ya que en su afán de encontrar un primer empleo y empezar a ganar un salario aceptan, por ejemplo, contratos a tiempo parcial, cuando en realidad trabajan toda la jornada.