I. L. M.
Los alumnos respetan más al profesor que sabe a qué atenerse que al que intenta ir de 'colega'. "No se puede ser buen profesor si no se aprecia a los alumnos", manifiesta Teresa, "pero eso no quiere decir que llegues a ser su amigo. A mí, el Estado me paga para enseñar y educar". Alba lo tiene claro en este respecto. Para ella hay dos tipos de docentes: "los que te llevas bien con ellos y, del cachondeo pasas a no respetarlos, y los que, no se sabe muy bien en qué momento, dejas de profesarles respeto para tenerles temor".
El modelo que triunfa es el intermedio, y también coincide con los estilos de paternidad: el permisivo y el autoritario. "El ideal es el que cabalga entre esos dos con mucho tacto, siendo estricto o permisivo cuando hay que serlo", argumenta Judith. Alba, además, reivindica un cambio de actitud. "Algunos profesores deberían cambiar su forma de dar clase y hacer llegar de otra forma sus conocimientos".