ANA GARCÍA
El hospital Virgen de la Arrixaca inauguró ayer el XXIX Curso de Avances en Antibioticoterapia, al tiempo que celebró el décimo aniversario de la puesta en marcha del servicio de Medicina Interna e Infecciosa.
¿Qué tipo de avances se han logrado en el tratamiento de las infecciones en estos últimos años?
Se han producido grandes avances en el diagnóstico y tratamiento de las infecciones más relevantes en el nivel hospitalario, lo que nos conduce también a continuar buscando nuevos enfoques clínicos con el paciente que sufre un síndrome infeccioso.
La automedicación lleva en muchas ocasiones a un mal uso de los antibióticos. ¿Se están volviendo las bacterias cada vez más resistentes a los efectos de estos fármacos por no seguir el tratamiento de forma adecuada?
Lo cierto es que cada vez las resistencias son mayores y hay un porcentaje muy alto de organismos resistentes que llegan hasta el hospital porque la medicación no les hace efecto. Por este motivo sería necesario crear algún tipo de mecanismo o protocolo entre los médicos para evitar que estas bacterias se hagan cada vez más fuertes.
¿Hay algún proyecto previsto en este campo a medio plazo?
Tenemos preparado un proyecto para ponerlo en marcha en breve. El aumento del consumo de antibióticos hace a las bacterias más resistentes, por eso perseguimos un uso racional de estos medicamentos estableciendo un protocolo entre el hospital y los centros de Atención Primaria. La resistencia a los antibióticos se suele dar más en Primaria, de ahí que busquemos reducir su mal uso, a la vez que disminuirá la mortalidad y morbilidad de estas infecciones.
¿Cree que el interés de los laboratorios farmacéuticos por buscar nuevos compuestos ha disminuido?
Hay que reconocer que ha disminuido el interés de los laboratorios y la investigación en patologías infecciosas, incluso muchas de estas compañías se han visto frenadas por la propia Administración. El problema radica en que las administraciones ponen freno a la salida de nuevos fármacos al mercado y las compañías en muchas ocasiones se ven con las manos atadas y no les es rentable investigar en un campo que posteriormente no podrán explotar.