"Una casa no es para toda la vida". Esta es la primera premisa que, a juicio del decano del Colegio de Arquitectos, Francisco Camino, hay que tener en cuenta a la hora de decidir cómo deben ser las casas que se construyan a partir de ahora. Su opinión es que los nuevos edificios deben tener servicios comunes y que, por ejemplo, "ya no hace falta que todas las casas tengan tendedero, cuando puede haber una lavandería común", tal como puede verse en las película americanas. El decano explicó que las viviendas siguen haciéndose exclusivamente para un determinado tipo de familia, cuando hay "muchos tipos de familias", en función de la edad y de las circunstancias por las que va pasando cada persona a lo largo de su vida.
"También las formas de vida han cambiado", por lo que entiende que las dimensiones de las casas "deben ser flexibles", dado que cada vez hay un mayor número de personas que viven solas. Lo irrenunciable es hacer viviendas eficientes desde el punto de vista energético, aunque sean más caras, porque luego se rentabiliza la inversión.