D. C. M.
Los sucesivos golpes de la Brigada de Extranjería les habían hecho extremar las precauciones. La primera medida de seguridad fue dejar de celebrar los matrimonios fraudulentos en Murcia. Los integrantes de la red encontraron un coladero en el registro civil de Gondomar -una localidad próxima a Oporto- y lo explotaron a conciencia. Tanto, que el Servicio de Extranjeros y Fronteras de la policía portuguesa ha detenido a varios de los funcionarios que trabajaban en el registro.
Allí celebraron centenares de matrimonios 'blancos' entre ciudadanos hindúes y paquistaníes y mujeres portuguesas que, posteriormente, permitían a los inmigrantes plantarse en cualquier ciudad de la Unión Europea para solicitar un permiso de residencia. Sus planes de futuro, además, eran exportar su 'negocio' a los países del centro y este de Europa. Al parecer, los integrantes de la red estaban ultimando todos los trámites y preparando toda la infraestructura necesaria para ampliar su radio de acción más allá de la Península Ibérica.
Uno de los dos cabecillas de la red, de hecho, fue detenido en el aeropuerto de Lisboa cuando se disponía a coger un avión rumbo a Alemania. Acababa de llegar de Murcia, donde seguían teniendo su base para captar a los inmigrantes y facilitarles toda la documentación para celebrar los enlaces.