ANA GARCÍA
Iniciativas que permitan reducir los costes sanitarios. Este es el objetivo que persiguen conjuntamente la sociedad Giscarmsa y el Servicio Murciano de Salud (SMS) con la puesta en marcha de los futuros hospitales de Cartagena y el Mar Menor. De ahí que quieran evitar la pérdida o robo de ropa hospitalaria con la instalación de unos chip con los que se sabría en todo momento donde se encuentra cada prenda.
La directora de Giscarmsa, Inocencia Gómez, explicó a LA OPINIÓN que con los chip también se facilita la labor de lavado y pesado, ya que en cada prenda se identifica el centro al que pertenece. Los dispositivos que la empresa gestora de los nuevos hospitales quiere instalar en sábanas, lencería y otra ropa se llaman RFID y con ellos se controlarán todas las prendas, sabiendo en cada momento el lugar exacto en el que se encuentran. "Se trata de seguir la trazabilidad de las mismas, la cantidad de veces que entran y salen y el traslado, así se evitarán posibles pérdidas o extravíos", indicaron desde el SMS.
Según algunas de las empresas que comercializan la tecnología RFID, se trata de una opción muy válida para asegurar una correcta gestión, incluso más que los códigos de barras. Los chip RFID en lavandería se basan en la inserción de una etiqueta inteligente encapsulada en las prendas, con el fin de tenerlas localizadas. En esta etiqueta hay un microchip con un número de serie.
Competencia al código de barras
Ramón Viñas, comercial de Lavandería de Saident, empresa que comercializa estos instrumentos, indicó a esta redacción que estos chip de radiofrecuencia, similares en aspecto a un botón, permiten controlar la prenda cuando pasa por las antenas de radiofrecuencia donde es identificada. "Sería la competencia directa del código de barras", dijo este responsable de Lavandería. Además, entre las ventajas se encuentra que es necesario menos tiempo para identificar cada prenda y al hacerse con un lector también se ahorra en personal.
Viñas indicó que para los casos de lavandería existe un chip específico que es resistente al agua, las altas temperaturas, el planchado y los agentes químicos que se utilizan en el lavado. Así, subrayó que aunque aún no se conoce la vida total de estos sistemas "algunos de los que se están usando llevan más de veinte años funcionando".