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ANA GARCÍA El juez de menores de Granada Emilio Calatayud visitó ayer el municipio de Molina de Segura, donde ofreció una conferencia bajo el título '¿Sabemos ser padres?'. El acto estuvo patrocinado por La Caixa y fue organizado por el Ayuntamiento y la Fundación de Estudios Médicos (FEM) con motivo del X aniversario del Consejo Escolar Municipal.
¿Considera que los padres de hoy en día están preparados para educar a sus hijos?
La situación es muy complicada porque los padres tienen muchos complejos e intentan convertirse en amigos de sus hijos, en lugar de fijar su figura de padres. Les hablamos a los hijos de derechos y no de deberes y por eso los padres debemos aprender a decir que no cuando nos piden algo que no puede ser, así es como hay que actuar y no consintiéndoselo todo.
Durante el encuentro ha presentado un decálogo sobre qué pasos hay que seguir para hacer de un hijo un delincuente. ¿Cuándo comienza un delincuente a serlo?
Se puede ver venir, pero hay que enseñar a los hijos desde un primer momento que tienen unos deberes que cumplir y que no se les va a decir que si a todo.
¿Cree que los hijos son un reflejo de sus padres o de su familia, como normalmente se dice?
En una misma familia los hijos son distintos, aun siendo de los mismos padres. La esencia reside en crear una base sólida y que los dos progenitores estén de acuerdo sobre cómo educar a sus hijos, porque si no es así es cuando el menor se aprovecha del padre que es más débil para conseguir todo lo que le interesa.
Usted es un juez conocido por sus sentencias, orientadas más hacia medidas educativas que de castigo. ¿Se consigue más por este camino con los jóvenes o necesitan más mano dura?
Se consigue más con medidas educativas y, aunque existen muchas maneras de actuar ante casos de delitos con menores, hay que aprovechar que tenemos una ley flexible que nos permite utilizar estas herramientas. Además, hay que tener en cuenta que no por cometer un delito se es un delincuente, hay que tener en cuenta todas las circunstancias que rodean al menor y al acto que ha cometido.
¿Con este tipo de sentencias se puede lograr reducir el índice de delincuencia?
Sí, estoy seguro de que puede bajar. Pero eso no quita para que existan chavales a los que hay que privarles de la libertad, al tiempo que se apuesta por aplicar medidas educativas.
¿Qué opinión le merecen los centros de menores?
Estos centros hacen una gran función. La experiencia que yo conozco, la de Andalucía, es muy buena, ya que hay momentos en los que hay que complementar la privación de libertad con otras medidas posteriores.
¿Se puede reinsertar a un delincuente?
Por supuesto. Además, si un juez de menores no cree en la reinserción debería dedicarse a lo contencioso o buscar otro empleo, ya que su trabajo no tendría sentido.
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