Uno de los vigilantes que trabajó en uno de los atuneros, el malagueño José Sánchez, aseguró a este diario que tras embarcar los cuatro agentes en el 'Txori Toki' "su capitán nos dijo que había que matar a los piratas sin contemplaciones, pero le dijimos que no somos asesinos". Este vigilante de seguridad, que fue despedido al regresar a España, explicó además que tuvo un incidente con este capitán porque sufrió graves quemaduras del sol en la cabeza tras perder su gorra y "no quiso desembarcarme a pesar de estar dos días sin conocimiento y diez días trabajando con 39,7 grados de fiebre".