"Las familias han evolucionado y los padres son ahora más democráticos, dan una mayor libertad a los hijos, por lo que no existe la necesidad que había antes de marcharse de casa para huir del autoritarismo paterno", señala el profesor Ignacio González Almagro, de la facultad de Psicología de la Universidad de Murcia. Este psicólogo apunta que ésta es una de las causas de que muchos jóvenes murcianos no tengan prisa en buscar un trabajo para emanciparse, ya que que en el hogar familiar gozan de libertad y vivir con los padres resulta más barato.
González Almagro considera, no obstante, que la raíz del problema hay que buscarla en la educación, tanto la que proporcionan las familias como la institucional. "Cada vez se exige menos", considera. Además, recuerda que muchos alumnos cursan la carrera que pueden, no la que quieren", lo que provoca que estén desmotivados. A todo esto hay que sumarle, señala el profesor, que el mercado laboral tampoco les ofrece las mismas oportunidades que a generaciones anteriores.
Estar sin hacer nada puede provocar, dice Ignacio González, que estos jóvenes pierdan autoestima y desarrollen un sentimiento de inferioridad y frustración.