GEMA PANALÉS LORCA
Un total de 1.757 aspirantes se presentaron ayer en el campus de Espinardo de la Universidad de Murcia a los exámenes para conseguir una de las plazas de formación sanitaria convocadas por el ministerio de Sanidad y Política Social. Los 771 licenciados en Medicina que aspiraban a una de las plazas de MIR (Médico Interno Residente) tuvieron que hacer frente a un maratoniano examen de cinco horas de duración para el que necesitaron, además del incondicional apoyo de sus inseparables progenitores, una buena provisión de barritas energéticas y bebidas isotónicas.
"Están cinco horas sin parar. Antes no les dejaban meter comida, pero ahora sí, porque muchos se desmayaban haciendo el examen. Si necesitan ir al baño les acompaña alguien del tribunal. Si es un chico, va un hombre con él, y si es una chica, pues una mujer", comentaba la madre de una joven dominicana que se presentó ayer al examen. Otro de los padres que no quiso dejar sola a su hija frente al peligro fue Antonio García. "Son siete años estudiando sin parar una media de 13 horas al día y no descansa ni sábados ni domingos. Nosotros lo vivimos muy de cerca y lo sufrimos con ella. Si saca el examen bien, la mitad es culpa nuestra, sobre todo de mi mujer. Su novio también ha sido muy comprensivo con ella y nunca la ha presionado", subrayaba.
Había murcianos, pero la mayoría de los aspirantes que se presentaron ayer al examen eran de fuera de la Región (Elche, Alicante, Albacete, etc.) y muchos también de fuera de España (Marruecos, Santo Domingo o Colombia). De distinta procedencia, pero con los mismos nervios. Concentrados, pero muy tensos los aspirantes tomaron asiento a las cuatro de la tarde y de allí no se movieron hasta las nueve de la noche. "Es la primera vez que nos presentamos y estamos muy nerviosos, pero estamos seguros de que vamos a coger plaza", decían poco antes de entrar al aula Alfonso del Pozo y Diego Díez, los dos con 25 años y de Alicante.
El examen contó con 225 preguntas. Como novedad, en esta convocatoria se introdujeron imágenes que reproducían aspectos relevantes de la exploración clínica, para ampliar la evaluación de los aspirantes. Con suerte, la mayoría lucirá en pocos meses la merecida bata blanca que los acreditará como médicos en activo.