D. G. C.
María del Carmen es una vendedora de la ONCE que trabaja habitualmente en la calle donde Ángel López Pastor tiene su joyería-relojería. Ayer, como cada mañana, se encontraba en la zona cuando vio salir de la joyería a dos personas del establecimiento de joyas, para seguidamente ver a su propietario con la cara llena de sangre y reclamando ayuda.
Con el susto todavía en el cuerpo, María del Carmen continuó con su jornada laboral con la mayor normalidad posible. "No he visto lo que ha pasado dentro. Yo sólo he visto que eran altos, blancos y llevaban la cara tapada con una peluca", manifestó la vendedora de la ONCE.
Otro testigo de los hechos fue Ramón, un hombre que colabora habitualmente con la floristería Pay. Transitaba por la avenida de El Carril cuando vio a dos personas que se montaban en un vehículo de color rojo con tanta prisa que a uno de ellos se le cayeron al suelo varias joyas de plata que llevaban. "Lo que he hecho ha sido recoger las joyas y devolverlas al establecimiento de Ángel", señaló.
Algunos vecinos que estaban ayer en la calle Ramón y Cajal de Archena tras el atraco a la joyería se quejaron del aumento en los últimos meses de los actos delictivos en comercios de la zona.