ANA GARCÍA
El editor de la revista 'Medical Economics', Manuel García Abad, fue el encargado de inaugurar ayer la jornada 'La investigación sanitaria en la Región de Murcia', encuentro en el que se debatió sobre el presente y el futuro de los institutos biosanitarios. ¿Qué radiografía haría sobre la investigación en el campo sanitario en España?
Simplemente puedo dar mi visión como editor de un grupo de empresas de comunicación en el área de la salud, una visión global sobre la gestión médica. En España la I+D+i es relativamente reciente por la creación de unas estructuras de investigación tardías, que vinieron de la mano de la creación del Estado de las autonomías. Murcia, en su caso, cuenta con proyectos que tienen mucho mérito y que, de no ser por la preocupación de la Administración sanitaria, se hubieran ido a otras comunidades.
Los proyectos biosanitarios implican a todos los agentes económicos: empresas privadas, administraciones, entidades financieras. ¿Es complicado lograr esta unión?
Hay que tener presente que los presupuestos de Sanidad son finitos, mientras que la demanda es infinita y en ocasiones no se puede atender. De ahí surge la importancia de la colaboración público-privada, buscando uniones incluso con cajas y fundaciones que aportan muchos millones a investigación.
Sin embargo, el gasto en medicamentos es la partida que todas las administraciones intentan reducir. ¿Cómo afectará esto a la búsqueda de nuevos fármacos?
Las consejerías están restringiendo el gasto en medicamentos apostando por los genéricos, pero al mismo tiempo apoyan a la industria farmacéutica. Es cierto que cualquier ciudadano ve este capítulo como un generador de gasto, lo que también afecta a la introducción de nuevos fármacos en el mercado, que suelen tener muchos problemas. Todos demonizamos a la industria farmacéutica acusándoles de buscar sólo las ganancias, aunque hay que reconocer que son las que más dedican a I+D.
En esta situación de crisis económica ¿puede considerarse que éste no es el mejor momento para invertir en I+D o, todo lo contrario, se presenta como un sector puntero con grandes perspectivas de futuro?
La investigación farmacéutica es internacional, al igual que la crisis. Pero son muchas las compañías que apuestan en estos momentos por la innovación haciendo un mayor esfuerzo. La investigación suele ser estable y se respalda incluso en momentos de crisis, tanto con fondos públicos como privados. Aunque también son conocidas las continuas luchas entre consejerías de Sanidad y Economía para intentar lograr mayores presupuestos, pero nunca bajan la guardia en I+D+i.
¿Se podría considerar la Atención Primaria como un punto fuerte en el que centrar los proyectos de los institutos de investigación, teniendo en cuenta que las enfermedades crónicas son un importante agujero de gasto?
Si se hace un buen trabajo en prevención de enfermedades en Atención Primaria, el gasto de los hospitales se reduce, ya que a este centro llega el paciente en el que ha fallado la prevención de su médico de cabecera. Para evitarlo hay que darles a los facultativos planes de prevención porque muchas enfermedades crónicas están ya consideradas pandemias, como la hipertensión, la obesidad o la diabetes. Pero, la asignatura pendiente sigue siendo la investigación en Atención Primaria.
¿Cómo ve el futuro de los institutos o clusters biosanitarios?
El futuro es prometedor. En España hay unos diez institutos acreditados, la mitad de ellos en Cataluña, y Murcia está trabajando intensamente para que comience a funcionar el suyo.