I. LARA
Recorren desde hace tres años la misma ruta que seguían en Mauritania los cooperantes españoles Albert Vilalta, Alicia Gámez y Roque Pascual el pasado domingo 29 de noviembre antes de que un grupo de hombres armados asaltara su convoy y los secuestrara. Sin embargo, a los murcianos que forman parte de la caravana 'En ruta solidaria' el destino les dejó continuar con su labor humanitaria.
Su periplo por el país africano terminó satisfactoriamente hace dos meses, pero Juan Sánchez, presidente de Disfrimur y vicepresidente de la Asociación Murciana de Logística, reconoce que en ninguno de sus viajes se han visto envueltos en una situación tan peligrosa como las de sus compañeros de la ONG Barcelona Acció Solidària. "El único problema que hemos tenido este año ha sido burocrático, en la frontera con Tánger y Mauritania, donde estuvimos retenidos 24 y 15 horas, respectivamente, mientras revisaban nuestra mercancía", aclara.
La caravana con cerca de 30 voluntarios murcianos partió en septiembre con la ciudad de Nuakchot -capital de Mauritania- como destino. Por delante, 6.500 kilómetros de carreteras infinitas, sol y arena, todo para llevar tres camiones y tres todoterrenos cargados con más de 30 toneladas de comida, material sanitario y escolar a una población "que acoge como un regalo del cielo todo lo que en la Región nos sobra", explica Juan.
Eso sí, nada se deja al azar. El viaje está planificado al milímetro, como reconoce el presidente de Disfrimur -una de las empresas patrocinadoras de la ruta que organiza la Agrupación Rutamotor Adventure-, y la seguridad es uno de los puntos clave del viaje. "Las instrucciones son muy claras: el convoy debe permanecer siempre agrupado y si se para un vehículo, nos paramos todos". Otra regla importante: conducir de sol a sol. "Sólo nos dedicamos a conducir para llegar lo antes posible a nuestro destino. Las paradas son mínimas".
Tampoco hablan de política ni regalan nada. Su meta es llegar sanos y salvos.
A pesar de la notable preocupación de familiares y amigos -que ahora se acentúa con el secuestro de los cooperantes catalanes cuyo secuestro ha reivindicado Al Qaeda en el Magreb- Juan está completamente seguro de que volverá a Mauritania el próximo año. "Este contratiempo, que ojalá se solucione pronto, no nos va a quitar las ganas de seguir ayudando". Todo el esfuerzo y los inconvenientes tienen su recompensa "cuando vives todo el proceso de recogida de material, el viaje y la llegada a Nuakchot, que es lo más reconfortante porque la gente te recibe con los brazos abiertos".
Esa es la verdadera recompensa de los cooperantes que forman parte de 'En ruta solidaria', que se olvidan de todos los peligros y superan todos los obstáculos para poder ayudar a una población que, año tras año, les agradece a estos murcianos su desinteresada labor.