Un estudio dirigido por Kristina Penniston -científica del departamento de Cirugía de la facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin- ha concluido que el consumo regular de la tradicional limonada puede incrementar la producción de citrato urinario, una sustancia química de la orina que previene la formación de los cristales que podrían formar cálculos renales. En palabras del director general del Grupo Hortiberia, Fermín Sánchez, "se trata de un nuevo descubrimiento científico que contribuye a brindar al cuerpo humano una herramienta más para prevenir el desarrollo de este tipo de enfermedades". Los investigadores han examinado los registros médicos de cien pacientes a los que se les había prescrito una terapia de limonada como tratamiento para los cálculos renales de oxalato de calcio.