Las sociedades de inversión mobiliaria de capital variable (SICAV) están concebidas como entidades colectivas, pero en la práctica tienen un propietario muy claro, que suele ser a un grupo empresarial o una familia con un gran patrimonio, dado que el titular puede alcanzar una participación de 99,99%, según explicó el portavoz de la organización de técnicos de Hacienda Gestha, José María Mollinedo. Añadió que a los socios del inversor mayoritario de la SICAV, cuya aportación se reduce al 0,01%, "se les conoce en el argot financiero como mariachis". La explicación es que que una participación del 0,01% se reparte entre los 24 socios del inversor titular. Esto supone que el capital aportado por los llamados "mariachis" se reduce en realidad a un desembolso mínimo. Además, las entidades financieras que gestionan estas sociedades suelen encargarse también de reclutar a los socios acompañantes entre sus propios clientes. Mollinedo explicó que hasta el año 2003 el mínimo de socios de las SICAV estaba en el centenar, pero el Gobierno de José María Aznar redujo esta cifra a la cuarta parte. La reforma legislativa también rebajó el capital mínimo que se requiere para constituir una sociedad anónima de inversión mobiliaria, reduciéndolo de 2,4 millones a 480.000 euros.