ANDRÉS TORRES
Tirado sobre la arena de una playa de La Manga, incapaz de moverse, las piernas entumecidas, casi inconsciente. Así encontraron unos agentes de la Guardia Civil a Abdullah. "Por eso está vivo", añade Sergio Peñas, coordinador del Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) que ha establecido la Cruz Roja en Cartagena y cuya principal labor es la de prestar ayuda humanitaria a los inmigrantes recién llegados en pateras a las costas de la Región.
El goteo constante de estas embarcaciones que se ha experimentado en las costas murcianas en los últimos años ha sido determinante para que a principios del año pasado este nuevo equipo estableciera su base en las instalaciones que la ONG tiene en la calle Gisbert de Cartagena de la mano del ministerio de Trabajo e Inmigración, del que dependen directamente.
Sergio Peñas fue nombrado coordinador. Este técnico de gestión es el único con sueldo de un grupo de unos cincuenta voluntarios, entre enfermeros, conductores, técnicos de emergencias, socorristas y traductores. "Todos ellos acuden a nuestra llamada para atender a los inmigrantes sea la hora que sea y lo hacen de forma completamente altruista", añade el coordinador de Comunicación, Manuel González.
Más de un año después de su puesta en marcha, los números no sólo justifican la implantación de este servicio de la Cruz Roja en Cartagena, sino que lo han convertido en una pieza clave para la asistencia de las decenas de personas que atraviesan el Mediterráneo y se juegan la vida en busca de un futuro.
La intensa oleada de la semana pasada, con la llegada de 150 inmigrantes en cinco días, apenas dejó descansar a los miembros del ERIE y al resto de los servicios de emergencias. Ellos dan calor con las mantas que reparten y fuerza con la comida y la bebida que les entregan. Ellos son testigos solidarios y altruistas de este mar de dramas que en lo que va de año ya ha traído a las costa de la Región a cerca de 500 'sin papeles'.