ANA GARCÍA
Atención inmediata, ayuda psicológica o asesoramiento jurídico son algunos de los servicios que se prestan desde el Servicio Murciano de Salud (SMS) a los sanitarios que han sido víctimas de una agresión o amenaza, pero además están comenzando a tener contactos con los propios agresores, mediante conversaciones o reuniones, ya que el 50% de ellos se arrepiente o pide perdón.
Así lo expuso ayer la jefa del servicio de Prevención de Riesgos Laborales del SMS, Mercedes Pérez Andrés, durante su intervención en la VII Jornadas de Seguridad en los Hospitales que se están celebrando en el Reina Sofía. Estas agresiones van en aumento, ya que el pasado año 2008 se contabilizaron 257, frente a las 231 de 2007 y las 161 de 2006, mientras que en lo que va de 2009 ya se han registrado 250 -de las que 45 fueron físicas-.
Pérez Andrés señaló que hay más problemas en Atención Primaria (AP) que en Especializada, "debido a que los centros de salud están menos protegidos que los hospitales".
Botón rojo de alarma
La Consejería está tomando medidas de refuerzo de la seguridad como el incremento del número de vigilantes; la instalación de dispositivos de alarma en los centros de salud, con lo que todas las consultas tendrán timbres de aviso (botón rojo) antes de final de año; la mejora en el control de acceso a los hospitales y la colocación de cámaras de vigilancia.
La jefa de este servicio subrayó que "eliminar las agresiones es imposible, ya que es un problema de la sociedad y no del SMS, aunque hay que encontrar fórmulas para solucionarlo", ya que el 25% de los incidentes de violencia en el trabajo se producen en el ámbito sanitario.
Por su parte, la consejera de Sanidad y Consumo, María Ángeles Palacios, que inauguró estas jornadas junto al delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, dijo que la relación médico-paciente ha cambiado mucho en los últimos años, pasando del respeto a la exigencia. Por ello destacó la necesidad de aumentar la seguridad y animar a quienes son víctimas a denunciar, ya que "no podemos tener un guardia de seguridad en cada consulta ni atender a los pacientes tras un cristal blindado".
González Tovar señaló que "el hospital es como una pequeña ciudad y, por ello, tiene el riesgo de que se produzcan amenazas, algo que hay que atajar mediante planes de prevención". Al tiempo que agregó que está trabajando para que se conceda a la doctora asesinada en Moratalla la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Entre los asistentes a las jornadas se encontraba el jefe de Seguridad del propio hospital Reina Sofía, Tomás Almagro, quien explicó a LA OPINIÓN que "la zona más complicada suele ser Urgencias, donde la gente viene con prisas, por lo que hay agresiones frecuentes". En cuanto a los planes de seguridad del centro indicó que en el caso de una emergencia, el hospital se puede desalojar en cuestión de pocos minutos.