A. GARCÍA
Sumido en el dolor más grande al que se puede enfrentar un padre, el de ver morir a su hijo. Así es como se encontraba ayer Casiano Navarro Soto-López, presidente de la asociación 'Todos contra la Droga', a las puertas de la Clínica Virgen de la Vega de Murcia, donde una hora antes le habían confirmado el fallecimiento de su primogénito, ingresado en la UCI 23 días antes con pronóstico grave.
"Me lo han matado", explicó ayer a LA OPINIÓN entre sollozos, "pero pienso llegar hasta el fondo del asunto porque tengo todos los partes médicos de cuando fue al servicio de Urgencias de Mazarrón". Según dijo, su hijo era un gran deportista con unas cualidades físicas estupendas y "todo comenzó la noche de las 'Lágrimas de San Lorenzo', cuando fue a ver las estrellas y durmió a la intemperie, se enfrió y cogió una neumonía llegando a tener 40 de fiebre".
Navarro denuncia la atención que recibió su hijo en Mazarrón, "donde fue a Urgencias hasta cinco veces en doce días y donde ni tan siquiera lo auscultaron ni le administraron antibióticos, teniendo los pulmones destrozados". El joven de 26 años estaba cursando Bellas Artes y debido al estrés y la ansiedad que le causaron los estudios se estaba medicando, "por lo que los médicos lo achacaron todo a eso", dijo su padre. Al empeorar tuvo que ser trasladado a la Clínica de la Vega, donde ingresó directamente en la UCI. Casiano Navarro recuerda a su hijo como "un amante de los animales y la naturaleza, un gran deportista que siempre ha hecho el bien por los demás, por lo que espero que Dios lo tenga en su seno".
Asimismo, quiso dar las gracias a todo el personal de la Clínica Virgen de la Vega "por su gran profesionalidad y la entereza con la que lo han tratado todos los días", aunque se quejó de la actuación de la consejería de Sanidad, diciendo que "la consejera no me ha llamado ni una sola vez y los responsables de la Consejería nada más que se pusieron en contacto con el centro en una ocasión".