A. GARCÍA
Lo que tenía que ser un día feliz para Casiano Navarro Soto-López se ha convertido en el más triste de su vida. "Enterraré a mi hijo el mismo día en el que iba a casar a su hermana", explicó ayer el padre del joven fallecido con gripe A en el hospital Virgen de la Vega de Murcia, donde el chico ingresó a final del pasado mes de agosto.
Para hoy sábado estaba prevista la boda de su hermana Mercedes, quien iba a contraer matrimonio en la Catedral de Murcia en una misa oficiada por el obispo emérito de la Diócesis de Cartagena, Javier Azagra, celebración que se retrasado. El presidente de la asociación 'Todos contra la Droga' recordó que Casiano nació mientras que él estaba corriendo con el equipo nacional las 50 millas de Nueva York y "al igual que yo, era un amante del deporte".
Hablando de su hijo se refería a él como "mi rojillo", como cariñosamente le llamaba, y dijo que "'sí, bueno y vale' eran las únicas palabras que tenía para todo el mundo y todos le querían". "No era mi hijo, era un santo, amante de la vida, del aire, de la montaña, de los animales y la naturaleza", explicó entre lagrimas a la puerta de la clínica y donde esperaba a los servicios funerarios para trasladar el cuerpo de su hijo hasta Lorca, municipio donde viven y en el que recibirá hoy sepultura.