M. J. G.
Cajamurcia y CAM son entidades con raíces murcianas que acaparan más de la mitad del mercado financiero de la Región. La caja que preside Carlos Egea tiene una cuota de mercado del 36%, lo que supone más de la tercera parte del dinero que mueven los murcianos a través de las instituciones financieras, mientras que la participación de Caja Mediterráneo ronda el 23%.
Consejeros murcianos no ocultan su temor a las consecuencias que una fusión tendría en la Región, dado que la duplicidad de oficinas en las grandes ciudades y en poblaciones de menor tamaño obligaría a cerrar buena parte de sus sucursales. Los efectos traumáticos que tendría sobre las plantillas de las dos cajas no son los únicos a los que se enfrentaría la nueva entidad. Los representantes murcianos consideran que, al reducir su presencia, ambas cajas estarían cediendo terreno a otras entidades, que tratan de abrirse camino en una región fiel a sus instituciones más veteranas.
Durante los últimos meses, Cajamurcia había mantenido contactos con la cúpula de la cordobesa Cajasur, que finalmente no llegaron a fraguar ante la oposición de la Junta de Andalucía a permitir que una entidad andaluza pudiera unirse a una caja foránea. El presidente de Cajamurcia, Carlos Egea, reclamó entonces que el Gobierno central levantara el veto de las comunidades autónomas a los acuerdos entre cajas de diferentes regiones.
En el caso de Caja Mediterráneo, que a lo largo de su historia ha afrontado más de una quincena de fusiones y absorciones, las especulaciones han apuntado hacia una fusión con Caja Madrid, una vez descartado un acuerdo con Bancaja, que hace una década llegó a considerarse casi inevitable.