MARÍA D. CLEMENTE
Una gran trayectoria profesional la del murciano José Pascual Ortuño. Tras quince años dedicados a la abogacía en la Región, en el noventa accede a juez por vía de prestigio por lo que se marcha a Cataluña. Durante estos años ha sido miembro del Consejo de Europa y de la Conferencia de La Haya. En marzo fue nombrado director de la escuela de Jueces. ¿Se esperaba el cargo?
Un poco sí, pero lo sorprendente fue que me eligiesen por unanimidad. Es la primera vez en la historia de la escuela.
¿En qué consiste el cargo?
En asegurar la buena formación de los jueces, que se imparte en dos centros, uno en Madrid y otro en Barcelona.
Con este puesto ha cumplido un gran sueño, ¿es también el momento más emocionante de su carrera profesional?
No. La emoción e ilusión vienen unidas y eso se vive con mayor intensidad en la juventud.
¿Cuáles fueron entonces?
Los años de la Transición. Vinculado al Partido Comunista participé en la redacción del Estatuto de Autonomía de la Región.
Lleva veinte años fuera de Murcia. ¿Sigue pendiente de la situación jurídica de la Región?
Sí, sobre todo porque los juzgados de la Comunidad están colapsados. Aquí hay un juzgado por cada veinte mil habitantes, mientras que en otras comunidades como Cataluña hay uno por cada diez mil.
¿Cómo ha de solucionarse esta precariedad?
Incluyendo en la normativa autonómica la Ley de Mediación, que consiste en poner medios para que todos los conflictos sociales no vayan a los tribunales.
¿Cuáles son esos medios?
Terceras personas cualificadas que intervengan en el conflicto y ayuden a resolverlo de forma pacífica. Sería muy útil sobre todo para temas sensibles como divorcios.
¿Esta ley está ya en otras comunidades?
Sí, en casi todas, donde se empezó a implantar en el 2001.
¿Y por qué en Murcia no?
Porque el Gobierno nunca ha mostrado interés por ello. La paradoja es que la Universidad de Murcia es la primera de toda España en tener un master en la materia.
Hablando de leyes polémicas, ¿cree necesario modificar la del Menor?
No. Estoy totalmente en contra de que se modifique. Los jóvenes no van a dejar de cometer delitos por tener leyes más duras.
¿Cuál es la solución entonces?
Mejorar la educación, tanto en los colegios como en el ámbito familiar
¿Qué deficiencias tiene la educación española?
El problema existe desde la transición. La religión perdió importancia en los colegios y a cambio no entró ninguna asignatura que se la remplazase.
¿La asignatura a la que se refiere es la actual Educación para la Ciudadanía'?
Sí, pero ha llegado demasiado tarde y además politizada. En el resto de Europa hace décadas que está implantada.
Tiene una gran experiencia en el ámbito europeo ¿Qué le falta a España para acabar de adaptarse?
Abrirse un poco más y para ello hay que actualizar la estructura jurídica, que tiene sus raíces en el siglo XIX.
¿Va a seguir involucrado en la justicia europea?
Mi nuevo cargo no es compatible con otros. Pero mi interés seguirá tanto en Europa como en Murcia. Los días 24, 25 y 26 de este mes estaré en la Región para dar una conferencia sobre la Ley de Mediación en la Universidad.
¿Domina el arte de hablar en público?
Me gusta enseñar. Fui profesor de Fundamentos en la facultad de Económicas de la Universidad de Murcia durante quince años. Y después también fui profesor de la Pompeu Frabra de Barcelona.
¿Por qué deja la enseñanza?
Por ambición, la enseñanza no me permitía seguir evolucionando en mi profesión y eso es algo que necesitaba.
¿Algún consejo para los futuros jueces de España?
Para los jueces y también para el resto de profesionales: la teoría siempre va ligada a la práctica, y no deben de estudiarse ni impartirse de forma separada.