JUAN RAMÓN GÓMEZ
Pedro Conesa, propietario del aeródromo Los Garranchos, emplazado en San Javier, afirmó ayer a este diario que el accidente que le costó la vida a José Albaladejo Alarcón -empresario murciano de 43 años que el domingo se estrelló con su ultraligero en el Pilar de la Horadada-, "ha sido un mazazo para todos los que lo conocíamos y nos estamos planteando el cierre del campo de Los Garranchos, porque se nos han quitado las ganas de volar. Se ha ido una gran persona que siempre estaba sonriendo", manifestó.
En este sentido, Conesa también explicó que la persona que enseñó a volar a José "era de los mejores instructores. Para lograr la licencia de vuelo de ultraligero se tienen que hacer un curso de diez horas como mínimo", resaltó. Respecto a la normativa de los ultraligeros, que no son considerados avionetas porque pesan menos de 450 kilos, indicó que los manuales dicen claramente que no se puede sobrevolar una zona urbana, aunque "no sabemos aún, hasta que se investigue más el accidente, por qué se acercó tanto a tierra; esta muerte nos ha hundido". El campo de vuelo de Los Garranchos, que abrió en el 2000 y cuenta con una pista de aterrizaje de 500 metros de longitud, "podría cerrar en las próximas semanas", después de que el empresario murciano José Albaladejo, gerente de Agrocomponentes, se precipitara contra un árbol en la urbanización del Pinar de Campoverde, en el Pilar de la Horadada. "Tenemos este campo porque nos apasiona volar. No tenemos ningún ánimo de lucro y saber que uno de nuestros compañeros se ha ido, nos ha roto por dentro y por fuera", indicó.