El propietario del aeródromo Los Garranchos de San Javier, Pedro Conesa, explicó ayer a este diario que "los manuales de ultraligeros dicen claramente que volar una zona urbana, donde hay mucha gente, es algo ilegal y está prohibido". "Ha caído dentro de una casa, estaba dando vueltas y eso no se puede hacer salvo si se tiene una orden especial. Lamento mucho la pérdida, pero no se cumplió, según me han dicho, una regla básica en todos los manuales", manifestó. Conesa también destacó que el aparato en el que iban suele ser muy seguro y rara vez ocurren accidentes de este tipo, porque están muy bien equipados.