E. EGEA
Numerosos vecinos de la zona donde se estrelló el avión aseguraron ayer a este diario no haber oído el motor del ultraligero poco antes de caer al suelo, pero sí escuchar de repente un fuerte estruendo debido a la colisión. Familiares y amigos de José Albadalejo llegaron inmediatamente, tras conocer el trágico accidente, a la calle Alcornoque, en la urbanización Pinar de Campoverde. El copropietrio y compañero habitual de vuelo del empresario murciano fallecido, también natural de San Javier, Manuel García Giménez, explicó que poco antes había utilizado el ultraligero. Giménez aseguró que su amigo "era un piloto muy experimentado, cuya licencia la había obtenido hace 4 o 5 años". "Es impensable que haya ocurrido esto, porque sabía muchos de aviones y hace poco había viajado a Badajóz, ya que el avión tiene una autonomía de entre 700 y 800 kilómetros", afirmó. La nave, según explicó, "estaba en perfecto estado". "Lo pude comprobar yo una hora antes, ya que lo utilicé para darme un paseo". Visiblemente afectado señaló que tomo café con su compañero fallecido. "Tomamos café y quedemos en que él se iba a encargar de guardar el avión cuando regresara del vuelo para hacer unas fotos". Sobre las causas del suceso dijo que "puede ser que se parase el motor o que al volar bajo el avión perdiese consistencia".