E. EGEA
Los hombres murieron ayer por la mañana al estrellar el ultraligero de recreo en la que viajaban contra una vivienda situada en la urbanización Pinar de Campoverde, dentro del termino municipal del Pilar de la Horadada. Los fallecidos son el empresario murciano José Albadalejo Alarcón, de 43 años -piloto del aparato en el momento del siniestro-, y su copiloto, el ciudadano británico de 76 años Frank G, que pretendían tomar fotografías aéreas de la zona donde residían.
Éste último, rescatado con vida con pronóstico grave, fue trasladado poco después de la una de la tarde en helicóptero al hospital General del Alicante, donde falleció una hora después a causa de un traumatismo abdominal, según comunicó el Consorcio de Información y Coordinación de Urgencias de la Generalitat Valenciana (CICU). Por motivos que se desconocen hasta el momento y que están siendo investigados por la Policía, el avión que sobrevolaba la urbanización del Pilar de la Horadada comenzó a perder altura sobre las once de la mañana, rozando y rompiendo varias copas y ramas de pinos hasta en la parcela de una vivienda de la calle Alcornoque. En ese lugar, el aparato colisionó en primer lugar contra el tronco de un centenario pino y, a continuación, contra un porche de obra y un vehículo que estaba aparcado en su interior. Los propietarios de la vivienda donde cayó la aeronave, de origen británico, no sufrieron daños personales al encontrarse en esos momentos dentro de la casa y todo se quedó en un susto.
Fuerte impacto
El impacto fue de tal dureza que el avión quedó irreconocible al partirse en dos por el árbol. En ningún momento, según afirmaron testigos del accidente, dio la impresión de que se trataba de una aeronave. El español fallecido era natural de San Javier y era muy conocido por toda la zona debido a que fue propietario de la empresa Agrocomponentes, situada en Torre Pacheco. Su cuerpo tuvo que ser excarcelado por los bomberos de los restos de la avioneta. Asimismo, el cadáver fue levantado por orden judicial sobre las dos de la tarde y trasladado al Instituto Anatómico Forense de Alicante para practicarle la correspondiente autopsia.
El aparato, un aeroplat A-22, había partido media hora antes del suceso del aeródromo Los Garranchos, situado en San Javier. El piloto y copiloto, amigos desde hace años, salieron a volar con el fin de dar un paseo, ya que el hombre de nacionalidad británica "quería hacer unas fotos de la zona y de su casa porque estaba pensado venderla al haber quedado viudo hace unos meses", manifestaron testigos del accidente.
La Guardia Civil y peritos de aviación civil mantienen abierta la investigación para esclarecer los factores que produjeron que el ultraligero se viniese a tierra, según explicaron fuentes policiales.