ROCÍO CHIVA / AGENCIAS
Ni la Iglesia se libra de la gripe A. Con el otoño a la vuelta de la esquina y el previsible rebrote de la gripe A, unida a la ya conocida gripe estacional de todos los años, tomar medidas al respecto de esta pandemia se convierte en algo necesario.
"Yo creo que se hará algo". Eso dijo ayer Francisco de Asís Pagán Jiménez, vicario episcopal de la Zona Pastoral Suburbana II, aunque de momento la Diócesis de Cartagena no se ha pronunciado al respecto.
Aunque ya hay párrocos, como José Ruiz, cura de la iglesia de San José, en Águilas, que han tomado sus propias medidas, por lo general los párrocos de la Región se muestran cautos con el tema y prefieren esperar a recibir noticias del Obispado.
José Sánchez, cura de Fuente Álamo, tiene sus propias razones para no tomar medidas inmediatas: "La Iglesia tiene que dar una imagen de unidad y, además, no quiero crear alarma". Aún así, también tiene claro las medidas que adoptaría en caso de que el número de casos en el municipio aumentará: quitaría el agua bendita, daría la comunión en la mano en lugar de en la boca directamente y eliminaría el rito de la paz, un rito que no es obligatorio en la Iglesia Católica.
Francisco Montesinos, párroco de la iglesia de La Caridad, y Sebastián Chico, de la iglesia de Santa Lucía, ambas de Cartagena, coinciden con José Sánchez en que están a la espera de lo que diga el Obispado y en que creen que las medidas deberían ser adoptadas por todas las iglesias a la vez. El titular de la parroquia Rivera de Molina tampoco se pronuncia de momento y el de San Miguel, en Murcia, piensa incluso que la solución no es ésa.
Tampoco el cabildo catedralicio de Sevilla va a tomar medida alguna al respecto de las recomendaciones que dio la pasada semana la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.