A. GARCÍA
en las inspecciones que se realizan en chiringuitos y locales se consideran prioritarios los establecimientos no permanentes, ya que son los que pueden suponer un mayor riesgo al tener más dificultad para desarrollar programas de control y mejora, tanto en las instalaciones como en las buenas prácticas de higiene. A esto se une también el problema de la temporalidad de los empleados, que entraña una dificultad para conseguir un objetivo fundamental en seguridad alimentaria, como es una formación adecuada y continua del manipulador, responsable de la mayoría de las toxi-infecciones alimentarias.
Además, desde el servicio de Seguridad Alimentaria y Zoonosis de la consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad Autónoma indican que durante estas fechas aumenta el consumo de comidas preparadas, lo que también dispara los problemas de intoxicaciones entre los consumidores.
En los establecimientos no permanentes los inspectores revisan las condiciones higiénico-sanitarias, documentos que acrediten el origen de los alimentos, documentos acreditativos de la formación de los manipuladores, etc, reflejando en el acta de inspección las incidencias o deficiencias detectadas. De forma análoga se actúa en los que permanecen abiertos de forma habitual en locales permanentes.
Mercadillos artesanales
Además, teniendo en cuenta la experiencia de años anteriores, se presta especial atención a los mercadillos artesanales que suelen celebrarse con periodicidad mensual. En ellos se detectan deficiencias relacionadas principalmente con las condiciones de exposición a la venta de determinados alimentos no envasados, siendo frecuente que éstos se encuentren desprotegidos de contaminaciones o al alcance del público, así como a temperaturas inadecuadas; también se detecta falta de autorización sanitaria y deficiencias de etiquetado y acreditación del origen de los alimentos que se encuentran expuestos.