ANA GARCÍA
La manipulación de alimentos, las condiciones en las que se conservan y las medidas higiénico-sanitarias son importantes en cualquier época del año, pero en los meses de verano, las altas temperaturas incrementan los riesgos derivados del mal uso de los productos que pueden verse alterados. Por ello, desde los servicios de inspección sanitaria refuerzan sus controles en las zonas de costa durante estos meses, haciendo especial hincapié en los chiringuitos no permanentes que se abren en primera línea de playa.
La campaña de verano arrancó el pasado 15 de junio y se prolongará hasta el 15 de septiembre y durante este tiempo se controlan los lugares con más afluencia de personas. Además, el jefe del servicio de Seguridad Alimentaria y Zoonosis de la consejería de Sanidad y Consumo de Murcia, Blas Marsillá, explicó a LA OPINIÓN que la zona de La Manga supone cerca del 50% de las actuaciones que se realizan en lugares de costa, ya que hay una gran concentración de establecimientos de temporada que sólo abren durante los meses de verano y que suelen ser más problemáticos tanto por las instalaciones que tienen como por los horarios, que en muchos casos no se cumplen.
Así, en el último mes los inspectores han visitado cerca de una decena de municipios -tanto costeros como de interior- y han supervisado unos 60 establecimientos no permanentes de elaboración y venta de alimentos, así como una decena de locales permanentes. A estas inspecciones también se unen las visitas que se realizan a los mercadillos semanales en los que se vigilan los puestos que están sujetos a autorización sanitaria -como los de venta de productos cárnicos, quesos o salazones- y los que deben reunir las condiciones sanitarias establecidas -como los de frutos secos, verduras, hortalizas, bollería, envasados o golosinas-, al mismo tiempo que los establecimientos de temporada dedicados a la elaboración de comidas preparadas.
Marsillá indicó que en estas últimas semanas se han abierto tres expedientes sancionadores durante las inspecciones, a la vez que se ha procedido al decomiso de productos en un local que tenía alimentos caducados.