A. G. M.
Durante los meses de verano, debido al calor, se incrementan los riesgos de que haya problemas con el consumo de alimentos, las temidas enfermedades de transmisión alimentaria. Por ello, desde la consejería de Sanidad y Consumo se pone en marcha un plan de refuerzo del control en los establecimientos que producen, procesan, almacenan o comercializan alimentos. Como en años anteriores, durante el periodo estival, se está desarrollando un servicio de guardias de fines de semana como complemento a los servicios de control oficial que de manera estructurada y permanente se realizan durante todo el año en el marco del Programa de Control Oficial Sanitario de Alimentos y Zoonosis, según indicaron desde la Consejería.
El jefe del servicio, Blas Marsillá, señaló que las guardias de verano son voluntarias, por lo que son los propios inspectores los que se ofrecen a realizarlas a cambio de que se les paguen a parte o se les compense con días libres. En concreto, este departamento cuenta con 18 inspectores veterinarios y cuatro inspectores farmacéuticos, indicó el jefe del servicio.
Asimismo, destacó que el objetivo básico es atender sin demoras las incidencias sanitarias relacionadas con la higiene y seguridad que pudieran plantearse en los establecimientos de la Región de Murcia que operan con alimentos. De esta manera se refuerza el control sanitario de alimentos incluso en los días festivos, jornadas en las que se producen mayores concentraciones de personas por el tiempo de ocio que adquieren y consumen alimentos fuera del domicilio habitual. Con estos refuerzos se complementan los controles que se realizan en los días laborables y se mejora la seguridad.