M. G. TALLÓN / ALICIA MARTÍNEZ
De negro escrupuloso. Las concejalas del ayuntamiento de Murcia eligieron ese color para recibir al nuevo obispo de la Diócesis. María del Carmen Pelegrín, Pilar Megía, Adela Martínez-Cachá, María Isabel Valcárcel, Lola Sánchez, Nuria Fuentes y Fátima Barnuevo, todas ellas ediles del PP, se pusieron de acuerdo en la vestimenta y mostraron su elegancia en un acto solemne y celebrado en un marco incomparable.
Precisamente en ese escenario, la Catedral, un grupo de unas 12 personas llegadas desde Cartagena pidieron ayer el traslado del Obispado a Cartagena y mostraron un par de pancartas cuando el cortejo eclesiástico se dirigía desde el Palacio Episcopal al templo para participar en el acto de toma de posesión de José Manuel Lorca Planes.
'¿Cuánto más necesita Cartagena para que su propio obispo la respete? ¡No existe bula papal que autorice su traslado!', podía leerse en una de las dos pancartas. De este modo exigieron que la sede del Obispado volviera a la ciudad que le da nombre y que abandonó por bula papal en 1289 para trasladarse a Murcia capital.
"Lo primero que tenía que haber hecho el señor obispo es presentarse en Cartagena y tomar su cargo bajo la Virgen del Rosell". Así de tajante se mostró Pepita Muñoz, portavoz de este grupo desplazado desde Cartagena.
Durante el acto, uno de los integrantes del grupo hizo sonar una bocina similar a las que se utilizan en los partidos de fútbol y fue reprendido por la Policía, que se encontraba presente para controlar la seguridad.