CRISTINA FERNÁNDEZ
Los murcianos de mediana edad, nacidos en las décadas de los 60 y 70, pasan menos por la vicaría a la hora de casarse. Se trata de una tendencia que se viene acentuando en los últimos años y que se ha duplicado desde 2000, cuando los matrimonios laicos representaban sólo el 16% del total, mientras que en 2007 los enlaces exclusivamente civiles ya suponían más del 31%.
Pero no sólo han disminuido las bodas católicas, también ha descendido el número de matrimonios de todo tipo que se celebran anualmente en la Región, ya que en 2000 fueron 6.949 los murcianos que dijeron el 'sí quiero' frente a los 6.720 que dieron este paso en 2007 (lo que representa una diferencia 229).
La explicación, según sociólogos consultados, es que cada vez más parejas conviven juntas sin ningún tipo de vínculo legal, lo que supone "una verdadera revolución en el terreno de las relaciones familiares durante la última década", ya que en la actualidad este tipo de cohabitación "se ve como un paso normal en las relaciones de pareja".
También hay otro factor que está influyendo en la transformación del tipo de bodas que se celebran en Murcia y es que cada vez se registran más divorcios y, en consecuencia, más matrimonios en segundas nupcias que no tienen la opción de celebrarse por el rito católico. Así, y según datos del Instituto Nacional de Estadística (Ine), durante el año 2007 se casaron en la Región 536 divorciados y 483 divorciadas. Según la misma estadística, aproximadamente la mitad de los murcianos que se casan por segunda vez esperan más de dos años para volver a hacerlo.
Respecto a la edad, cabe señalar que según los datos del Ine los que más se casan por la Iglesia son los que tienen entre 25 y 29 años (2.995 casos), seguidos por los que tienen entre 20 y 24 años (1.544).
A partir de los 40 años los murcianos prefieren, sin embargo los enlaces civiles, quizás, precisamente, porque son las edades en las que hay mayor número de divorciados.
Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística reflejan, por otro lado, el bajo porcentaje de bodas entre personas del mismo sexo, que en 2007 fueron 47 entre hombres y 22 entres mujeres, al tiempo que también informa de que sólo se contrajeron 75 bodas en el que algún contrayente era viudo y 32 por otra religión que no fuera la católica.