D. GÓMEZ / D. CANELLADA
Patxi tenía tres máximas: estás conmigo o estás contra mí, más vale una 'colorá' que ciento de amarillo y a mí no se me puede decir que no".
Así definía a Francisco Ignacio Gil Eguino, ex director de la empresa municipal de limpieza de Lorca (Limusa) y supuesto cerebro de la trama de corrupción en la sociedad de las basuras, el que desde el año 2000 fue el jefe de administración de la compañía, Asensio Díaz Olcina, quien en su declaración como testigo en el juzgado de instrucción número 4 de Lorca le dijo al juez Sergio Romero que Gil -quien pasó tres meses en prisión por el presunto fraude- gestionaba desde Limusa la actividad de empresas privadas de su propiedad, y utilizaba a los propios empleados municipales para llevar la contabilidad y realizar facturas de las mismas.
El declarante reconoció que él mismo y muchos otros empleados de Limusa estuvieron días completos dedicados a las empresas privadas de Gil. Cuando no les daba tiempo para llevar a cabo el trabajo propio de Limusa, los trabajadores realizaban a veces jornada de tarde cuando no les correspondía "porque si no Patxi montaba en cólera".
El jefe de administración declaró ante el juez que Gil Eguino le ordenó cuando salieron a la luz pública las numerosas comidas cargadas a la empresa municipal que borrara de los ordenadores de Limusa cualquier documento o referencia de sus empresas privadas, así como que le entregase las copias de seguridad. Sin embargo, Asensio Díaz reconoció que tenía copias en su casa y las puso a disposición del juzgado.
Sobre los gastos del ex director, el testigo aseguró que Patxi gastaba cerca de 90.000 euros al año en dietas y viajes a cargo de Limusa. "La tarjeta de crédito que Gil usaba tenía unos cargos de 3.000 o 4.000 euros al mes, todo en comidas. En una ocasión llamó desde Sevilla, donde estaba de viaje con Bartolomé Soler -diputado socialista y ex concejal lorquino- y otros miembros del Ayuntamiento para que le aumentaran el crédito de la tarjeta porque se había agotado el saldo", señaló Asensio Díaz Olcina.
"Su mujer era la jefa"
En su demoledora declaración, el jefe de administración de Limusa detalló ante el juez cómo se gestionaban las empresas privadas de Gil Eguino -a quien define como "íntimo amigo del ex alcalde socialista Miguel Navarro"- desde los ordenadores de la empresa municipal.
Además, también habló de "viajes raros" que Patxi realizaba, entre ellos uno que realizó con Bartolomé Soler a Portugal "cuando ninguno de los dos sabe portugués".
Tampoco quedó libre de las acusaciones la esposa del principal imputado por la Operación Reciclaje, a quien llama señora Ofelia, la cual, según afirmó Díaz Olcina, "percibe un salario de 55.000 euros anuales con cargo a Limusa, cuando la mayoría de días no trabajaba sino que iba a la oficina, dejaba el bolso y se iba. Ella era la jefa".