Los dos delincuentes cumplían prisión preventiva en Castelló desde 2008 a la espera que se resuelva su recurso ante el Tribunal Supremo. Además, el español fugado tiene otra condena de un año por robo. Según explicaron desde la Subdelegación del Gobierno los dos son presos comunes y no son peligrosos. Ambos mantenían una estrecha relación de amistad desde que fueron trasladados de la prisión de Murcia donde cumplían condena desde 2005 por tráfico de drogas. Para escapar consiguieron forzar los barrotes de la celda en que dormían sobre las 4 de la madrugada. Fuentes consultadas por Levante de Castelló aseguraron que necesitaron una barra de hierro para forzar los barrotes que se alinean en forma de T. Una vez consiguieron salir, accedieron al tejado desde donde abandonaron el módulo en el que estaban presos, momento en el que empezaron a sonar las alarmas. Superados los primeros escollos, a los presos les quedaba por delante dos vallas con pinchos de unos cuatro metros y un muro exterior de unos seis. Los delincuentes superaron estos obstáculos, sin que la Guardia Civil lograra darles captura.