IGNACIO A. CASTILLO
La ex secretaria general de Asuntos Sociales Amalia Gómez, autora del libro 'La escuela sin ley', considera que es necesario sellar un pacto de Estado en materia de educación para que los partidos no decidan arbitrariamente sobre algo tan sensible e importante cuando se alternan en el Gobierno. Gómez no realiza un análisis apocalíptico de la educación, sino que lanza una reflexión esperanzadora para el futuro. ¿Por qué una escuela sin ley?
Porque la escuela de hoy es una escuela que necesita leyes de acuerdo a los tiempos que corren. Hasta el momento, lo único que se han hecho son reformas que lo único que han servido es para poner parches que, desde luego, no han sido acertados. Con el libro quiero llamar la atención de que los episodios de violencia en las aulas no son aislados y que están relacionados con el fracaso escolar y el absentismo.
¿Además de en su experiencia personal, como profesora de instituto, con qué fuentes de información ha contado?
He mantenido contacto con más de 1.500 personas, padres, profesores y alumnos, la mayoría de Andalucía, pero de centros educativos de toda España. Además, he tomado referencias del último informe del Defensor del Pueblo de 2006 y de varios estudios del Instituto Reina Sofía de Valencia. Es una experiencia contrastada.
¿Cómo se conseguiría mejorar los resultados académicos de la escuela española y mejorar el clima de convivencia?
Existe la necesidad de modificar la estructura del sistema educativo y adaptarlo a las nuevas tecnologías. Hay que modificar el sistema de tutorías y ampliar las actuales tres horas semanales, porque el seguimiento a los alumnos ha de ser mucho más personalizado, porque los escolares de hoy no tienen nada que ver con los de antes.
¿Tienen más ofertas de ocio?
Y de un ocio que no siempre es saludable. Pero también tienen más retos, más respuestas que dar al entorno en el que viven y, por tanto, están más estresados.
¿Por qué lo primero que hacen los gobierno cuando llegan al poder es cambiar las leyes de educación?
Es necesario un pacto por la educación que la mantenga al margen de la pelea política y partidista, como han hecho los países democráticamente más consolidados. La escuela tiene que hacer del saber un instrumento de vida y es un error político tener tantos
modelos educativos como comunidades autónomas.