A. T.
Unas cincuenta mil toneladas de melones del campo de Cartagena nunca llegarán a las mesas. Varios agricultores comenzaron ayer a destruirlas porque no les sale rentable venderlas, ya que les cuesta más la producción de lo que reciben por esta fruta veraniega.
La decisión se adoptó la noche del viernes durante la celebración de una asamblea de agricultores convocada por COAG en el recinto de Ifepa de Torre Pacheco, en la que participaron muchos de los que cultivan melón. "Ahora les toca pagar las consecuencias de la guerra comercial de las grandes empresas de la distribución y las grandes superficies", señala el sindicato agrícola en un comunicado.
El precio al que se está pagando en origen, corriendo el coste de corte a cargo del agricultor, oscila entre los nueve y los veinte céntimos, es decir, lo que califican como una auténtica ruina para el agricultor. Mientras tanto, no todos los consumidores pueden acceder a su consumo ya que en las grandes superficies se cobra está a 95 céntimos el kilo, aunque la semana pasada incluso rebasaba el euro.
Por esta razón, para contribuir a reducir el colapso en el mercado, que es el argumento de los compradores para pagar tan bajo precio a los agricultores, la asamblea decidió por unanimidad destruir el 30% de la producción de melón, tarea que iniciaron ayer.
Además, se donarán varios miles de kilos a Cáritas y a Jesús Abandonado, como se hizo en su momento con las patatas.
Por último, el próximo lunes 6 de julio se celebrará una reunión en la sede de Fecoam de la calle Caballero a la que acudirán representantes de todas las organizaciones agrarias y las cooperativas para analizar la grave situación y adoptar los acuerdos unitarios a que haya lugar.