A. T.
Los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo en patera se juegan la vida en busca de un futuro mejor y muchos de ellos pierden. Unos porque son detenidos y devueltos a su país a las pocas semanas de tocar la tierra de lo que les venden como 'el continente prometido' y, otros, porque mueren en el intento.
Pese a ello, los hay que no se rinden ante el intento fallido y el fracaso de la singladura. Es el caso de uno de los argelinos que llegaron el pasado miércoles a Cartagena, que comentó a los miembros del dispositivo de seguridad que los atiende y los custodia: "Ya he venido dos veces en patera a Cartagena y pienso volver a intentarlo".
Ni el intenso sol, ni la falta de agua, ni lo incómodo e inseguro de las embarcaciones en las que navegaban, ni el elevado precio que les cobran las mafias que se aprovechan de sus sueños de una vida mejor parecen frenar a este arriesgado argelino.
Muy mal deben estar pasándolo en su país para tratar una y otra y otra vez cruzar el Mar Mediterráneo con su vida en juego.