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Mientras por la puerta de la comisaría de Policía de Murcia entraban los magrebíes llegados en patera la noche anterior apareció el rumano Stancu Costantin.
Los policías que custodiaban a los inmigrantes detenidos no daban crédito. Los fotógrafos apostados en la puerta de la comisaría tampoco. No sabían qué hacer, si fotografiar la noticia o a Stancu, que también acababa de transformarse en noticia.
Montado en su bicicleta de montaña, este hombre de 60 años, que chapurrea como puede el español, necesitaba hacer ejercicios equilibrismo para no caerse al suelo porque portaba dos paneles de corcho con sus mensajes; uno en la parte frontal y otro en su lateral izquierdo. Stancu ha decidido protestar así porque está harto de que nadie le haga caso. Dice que sus antiguos jefes le deben 15.000 euros, y que no piensa detenerse hasta que se los paguen. "Es mi dinero", repetía sistemáticamente. Cuenta que la empresa para la que trabajaba construyendo piscinas, fuentes y jacuzzis desde 2004 dejó de pagarle distintas mensualidades entre los años 2006 y 2009. "Llevo meses intentando que alguien me haga caso. He denunciado mi situación a la Policía y a los tribunales, pero nadie me quiere asistir", explica. Harto de esperar una respuesta de alguno de los organismos a los que había recurrido, surgió la idea de circular con su bicicleta por Murcia exhibiendo su protesta. Stancu prefería hablar con las televisiones. "Si salgo en la tele, alguien me tendrá que hacer caso", decía. Después de contar su historio retomó su camino como pudo porque los paneles pesaban demasiado como para mantener el equilibrio con soltura. Stancu le robó ayer por unos minutos el protagonismo a la noticia.